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El recién nacido de riesgo neurológico

Publicado el 08 de January de 2018. Archivado en Estimulación temprana

           Hay bebés con determinados antecedentes prenatales, perinatales o postnatales que tienen más posibilidades de presentar durante su infancia dificultades en su desarrollo. Estos son los recién nacidos de riesgo neurológico: bebés con más probabilidades de presentar durante sus primeros años de vida problemas motores, sensoriales, cognitivos o de comportamiento, de manera transitoria o definitiva. En las últimas décadas, los avances médicos han contribuido al descenso de la mortalidad infantil, debido, especialmente a la supervivencia de bebés prematuros extremos y neonatos inmaduros. Este grupo de niños tiene mayor riesgo de presentar problemas en el desarrollo y el aprendizaje.

           Factores como una baja puntuación en el Test de Apgar, el bajo peso para la edad gestacional, haber necesitado ventilación mecánica, padecer ciertos síndromes, infecciones o prematuridad y otros problemas médicos asociados constituyen en mayor o menor medida un riesgo neurológico. Para medir el riesgo neurológico en el recién nacido se pueden utilizar instrumentos de medida como el Inventario de Riesgo Perinatal (PERI por sus siglas en inglés) que puntúa la situación neonatal en función de 18 parámetros diferentes y que según la puntuación total obtenida identifica el riesgo de discapacidades importantes en el desarrollo.

            Además, es importante valorar la función motora del bebé ya que el movimiento es la vía del sistema nervioso para responder a los estímulos del entorno y una alteración de la función motora afectará al desarrollo global del niño. Las secuelas más graves que pueda tener el bebé se suelen detectar en los primeros meses de vida, sin embargo, secuelas más leves pueden aparecer de manera tardía ya en la edad escolar, incluso a los 6 ó 7 años. Las secuelas neurológicas tardías suelen manifestarse como torpeza motriz, retraso del lenguaje, hiperactividad, trastornos del aprendizaje o de la conducta.

            Una correcta estimulación en los primeros meses de vida, respetando el ritmo de cada bebé, utilizando posturas adecuadas, realizando masajes infantiles, etc., aportará sin duda beneficios a corto y a largo plazo tanto al bebé como a sus cuidadores.

           Por ello recomendamos que los bebés de riesgo neurológico, entre ellos los niños prematuros, tengan una intervención preventiva especializada y un seguimiento prolongado, para detectar posibles alteraciones en su desarrollo y poder ofrecerle una intervención precoz adecuada.

 

Referencias:

Pons, A. (2009). Proceso Seguimiento recién nacido de riesgo: proceso asistencial integrado. Sevilla: Junta de Andalucía, Consejería de Salud.

Schemer, A.P. & Sexton, M.E. (1991). Prediction of Developmental Outcome Using a Perinatal Risk Inventory. Pediatrics, 88(6), 1135-1143.

Pérez, J., García-Martínez, M.P. & Sánchez-Caravaca, J. (2009). Riesgo perinatal y Desarrollo Psicológico en un grupo de niños prematuros. International Journal of Developmental and Educational Psychology, 1(1), 657-666.

Sociedad Española de Neonatología (2005). Manual para padres de niños prematuros. Editorial Ibañez & Plaza.

 

 

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